Columnista de Slate relaciona el régimen coreano de cuidado de piel al “auto-cuidado feminista radical”

Recientemente, la revista en línea con sede en EE.UU. Slate, publicó una columna editorial sobre la famosa rutina de K-belleza de 10 pasos sobre el cuidado de la piel y su creciente movimiento en América del Norte. La autora comienza el artículo con una anécdota personal en la que su amiga coreano-americana, una profesora universitaria, le envía máscaras faciales por primera vez.

A diferencia de la mayoría de los productos de Estados Unidos, el régimen de cuidado de la piel de Corea posee un número de diferentes productos aplicados en un orden preciso. En lugar de simplemente un limpiador y una crema hidratante, el régimen de cuidado de la piel requiere una desconcertante variedad de productos de limpieza (incluido aceite de base), toners, esencias, sueros, mascarillas, cremas para los ojos y emulsiones múltiples. El autor señala que la tendencia de K-belleza está creciendo rápidamente en los Estados Unidos, con tiendas como Sephora abriendo sus propias sub-secciones.

sephora

Después de relatar su propia agradable experiencia con la K-belleza, la autora continúa afirmando que la K-belleza está volviéndose muy popular entre las académicas feministas, citando el blog de una profesora: “He empezado a ver la belleza como una forma de auto-cuidado, en lugar de una trampa patriarcal. Para muchas mujeres, especialmente las mujeres de color, se nos dice a menudo que somos sólo útiles, sólo valiosas cuando nos dedicamos a los demás; que el cuidado de nosotras mismas es la última cosa que debemos tener en cuenta”.

La misma amiga que recomienda la rutina de K-belleza a la autora también está de acuerdo, citando la tradición de spas y saunas en Corea, donde las mujeres de todas las edades se reúnen para relajarse con los demás. “[La] rutina coreana no es sólo acerca de los resultados”, escribe la autora. “En lugar de ello, […] se trata también del ritual”. Ella señala que hay algo de empoderamiento en la rutina repetitiva.

Sin embargo, el artículo también hace notar una importante brecha cultural cuando se trata de productos para “blanquear”, que son comunes en Corea. Aunque ella escribe que los ingredientes no son extremos (que no blanquean la piel), señala que el lenguaje utilizado para comercializar estos productos (por ejemplo, “Esencia de Poder Blanco”) es a menudo controvertido cuando cruzan el océano hacia Estados Unidos.

La afirmación de la autora sobre la K-belleza como “auto-cuidado feminista radical” puede ser un tanto sorprendente, considerando que Corea del Sur está actualmente en uno de los rankings más bajos en el Índice Global de Diferencia de Género entre los países desarrollados (N° 114 en el 2014, en comparación con los Estados Unidos en N° 20), mientras que su muy desarrollada industria cosmética y altos estándares de belleza personal (en particular para las mujeres) también han dado lugar a una de las tasas de cirugía plástica más altas del mundo.

¿Estás de acuerdo con la autora? ¿La K-beauty debería ser aceptada como una forma de auto-cuidado feminista? ¿Encuentras empoderamiento en la rutina al igual que la autora?

Fuente (1) (2)

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